Sector privado, biodiversidad, ciencia y política pública: IPBES-12

6 abril, 2026

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La biodiversidad enfrenta desafíos cada vez más complejos. Resolverlos requiere algo más que buenas intenciones: necesitamos puentes sólidos entre ciencia, política, sector privado y comunidades.

Con esa convicción participé como delegado de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en la duodécima sesión plenaria de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES-12), el principal espacio global donde la evidencia científica se traduce en orientaciones para la toma de decisiones.

Asistí en mi calidad de Presidente de la Comisión de Política Ambiental, Económica y Social (CPAES) de la UICN, pero también llevando conmigo la experiencia que he construido durante años desde Reforestamos México: el trabajo con comunidades forestales, el diálogo con el sector privado y la búsqueda constante de soluciones que integren conservación, economía y bienestar social.

IPBES es precisamente ese puente entre ciencia y política. A través de evaluaciones elaboradas por expertos de todo el mundo, analiza el estado de la naturaleza y ofrece recomendaciones que orientan decisiones de gobiernos y actores estratégicos.

Negocios y biodiversidad: un mensaje claro y directo

La sesión culminó con la aprobación del Summary for Policymakers on Business and Biodiversity, en un momento crítico para la agenda global. La pérdida de biodiversidad continúa avanzando, mientras el Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal establece metas claras para frenar y revertir esta tendencia, incluyendo la Meta 15, que reconoce el papel estratégico del sector empresarial.

El mensaje del Resumen es contundente:
todas las empresas dependen de la biodiversidad y todas generan impactos sobre ella, sin importar su tamaño o sector.

Reconocerlo no es un gesto simbólico. Implica asumir que las decisiones de inversión, producción, financiamiento y abastecimiento influyen directamente en la naturaleza.

Durante la discusión quedó claro que hoy ya existen métodos, datos y herramientas para que las empresas midan sus dependencias e impactos, tanto en sus operaciones como en sus cadenas de valor. Pero también que no todas enfrentan los mismos desafíos: las metodologías deben adaptarse a cada sector y contexto, y las decisiones deben nutrirse no solo de evidencia científica, sino también de conocimientos indígenas y locales.

Otro punto central fue que las empresas no operan en el vacío. Gobiernos, sector financiero, academia y sociedad civil influyen en las reglas del juego. Cuando los marcos regulatorios, los incentivos financieros y la evidencia se alinean, la biodiversidad deja de ser un tema periférico y se integra estructuralmente en la economía.

Lo que me llevo de IPBES-12

IPBES-12 confirmó algo que en Reforestamos hemos sostenido desde hace años: la conservación y el manejo forestal sostenible solo son posibles cuando se articulan múltiples actores y escalas, desde lo local hasta lo global.

De esta experiencia tenemos tres aprendizajes clave:

  1. La agenda de biodiversidad y negocios ya no es opcional. Es parte central de la gestión de riesgos, la competitividad y el acceso a financiamiento.
  2. La ciencia necesita dialogar con el territorio. Los marcos globales solo generan impacto cuando se conectan con comunidades y paisajes reales.
  3. La coherencia de políticas es determinante. Biodiversidad, clima, finanzas y desarrollo deben abordarse de manera integrada.

En México, iniciativas como la Alianza Mexicana por la Biodiversidad y los Negocios (AMEBIN) ofrecen una vía concreta para traducir estos hallazgos al sector empresarial y promover transiciones hacia modelos más responsables y regenerativos.

Próximos pasos

A partir de esta experiencia, impulsaremos dos conversaciones:

Desde Reforestamos México, como organización miembro de la UICN y Secretaría de AMEBIN, convocaremos un diálogo con nuestras empresas aliadas y con el Comité Nacional Mexicano de la UICN para compartir los principales hallazgos y analizar su relevancia en el contexto mexicano.

Desde la CPAES, convocaré a expertos de la Comisión para reflexionar sobre cómo podemos fortalecer el vínculo entre la experiencia social, económica y territorial de la Comisión y los procesos de IPBES, especialmente en la intersección entre biodiversidad, economía y justicia social.

Mantenernos conectados a estos espacios internacionales nos permiten comprender tendencias, anticipar cambios regulatorios y fortalecer nuestra capacidad de incidencia desde México y desde los territorios.

En un contexto de retos ambientales cada vez más complejos, articular ciencia, política pública, sector privado y participación inclusiva de las comunidades no es solo deseable: es indispensable.

 

6 abril, 2026

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