Remembering an old saying

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From a distance, we observed a man who, with great enthusiasm, measured, wrote in a notebook, recorded things about the wood, and passed it on to the people at the end of the sawmill. We hesitated to approach because he seemed too concentrated; however, boldly, we confess that due to an electrical failure, we were able to get closer to meet him.

Don Abelardo Camal is 59 years old and is the lumber scaler at the sawmill. He keeps track of the daily production generated in this workplace. Inseparable from his ruler or measuring stick, he gave us a few minutes of his time to explain the tasks he performs and, at the same time, told us his personal story.

Don Abelardo speaks with a lot of experience and serenity. His work in forestry activities since the nineties has left him with great lessons because he has worked as a classifier in the yard, wood edger, in the pendulum, and in the cutting of the roundwood.

Don Abelardo has one of the most important positions in the sawmill because he must make the daily report of the volume of wood they produce. Also, he is the last person to classify the wood as first or second before it goes to the stacking yard.

To quantify and classify the wood, Don Abelardo told us that he does the following:

The person on the pendulum passes the wood to measure it first in feet; according to the result, the ruler is placed across the wood to obtain its inches, then both measurements are multiplied, and the result is divided by twelve. According to the thickness of the wood – one, one and a half, or two inches – the board foot obtained is recorded in a notebook. Before passing the board, the measurement and whether it is rejected or not are written on it with an industrial crayon. At the end of the day, the report is handed over to the sawmill supervisor.

The members of the Reforestamos team agreed that the scaler reminded us of an old saying that goes…

“As you measure, so you will be measured.”

Don Abelardo showed himself to be always willing and very patient to explain his work in detail; therefore, we consider him very lively in his work and a very pleasant person.

Recordando un viejo refrán

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Desde lejos observábamos a un hombre que con mucho ímpetu medía, anotaba en un cuaderno, grababa cosas sobre la madera y la pasaba a las últimas personas que estaban en el aserradero. Dudábamos acercarnos porque parecía demasiado concentrado, sin embargo, con atrevimiento confesamos que gracias a una falla eléctrica pudimos aproximarnos para conocerlo.

Don Abelardo Camal tiene 59 años y es el cubicador del aserradero. Él lleva el reporte de la producción diaria que se genera en este lugar de trabajo. Inseparable de su rule o vara de medir, nos regaló unos minutos de su tiempo para explicarnos en qué consisten las labores que realiza y, al mismo tiempo, nos contó su historia personal.

Don Abelardo habla con mucha experiencia y serenidad. Su trabajo en actividades forestales desde los años noventa le han dejado grandes aprendizajes debido a que, se ha desempeñado como clasificador en el patio, desorillador de madera, en el péndulo y en el corte de la madera en rollo.

Don Abelardo tiene uno de los puestos más importantes dentro del aserradero porque debe realizar el reporte diario del volumen de madera que producen, además, él es la última persona que clasifica la madera en primera o segunda antes de que pase al patio de estibamiento.

Para cuantificar y clasificar la madera, Don Abelardo nos contó que realiza lo siguiente:

“La persona que está en el péndulo pasa la madera para medirla primero en pies; de acuerdo al resultado, se coloca la rule a lo ancho de la madera para obtener las pulgadas de la misma, luego, se multiplican ambas medidas y se divide entre doce. De acuerdo al grosor de la madera -una, una y media o dos pulgadas-, se apunta en un cuaderno el pie tabla que obtiene. Antes de pasar la tabla, se anota sobre ella con un crayón industrial la medida y si es de rechazo o no. Al finalizar el día, se entrega el reporte al encargado del aserradero.”

Los integrantes del equipo de Reforestamos coincidimos en que el cubicador nos hizo recordar un viejo refrán que dice…

“Con la vara que mides, serás medido”

Don Abelardo se mostró todo el tiempo dispuesto y muy paciente para explicarnos a detalle su trabajo, por lo tanto, le consideramos muy vivaz en sus labores y una persona muy agradable.