La responsabilidad tiene un segundo nombre

En nuestra visita al Ejido Noh-Bec, para el proyecto Diseños del Bosque, nos encontramos con Nicolás, quien luce más joven de lo que realmente es, inclusive nos causó asombro verle salir debajo del tablero en donde cae el aserrín que queda tras el corte único y cadencioso de la sierra. Su trabajo consiste en cargar una carretilla con el aserrín y llevarlo hasta unos vertederos como a 10 metros del área de corte de la madera.



Es delgado y algo reacio para platicar, sin embargo, nos confesó que tiene 17 años y trabaja ahí con completa autorización de sus padres. Su momento de mayor honestidad fue cuando nos contó que está en el aserradero porque no le gustó estudiar y prefería trabajar a andar de vago. Su juventud sobresale entre sus demás compañeros y le consideran maduro por la decisión que tomó de empezar a trabajar en el aserradero. Con este puesto puede escalar a otro porque es el primero en donde todos practican al no tener experiencia en el aserradero.


Con un poco de timidez nos dejó capturarle en una imagen. No se detuvo mucho tiempo y siguió su camino corriendo como un niño tras una pelota. Quizá su juventud lo impulse a grandes aventuras, pues responsable ya es.

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