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La conciencia ambiental en el sector privado

Actualizado: 27 de sep de 2019



Por: Reforestamos México


Gracias a Daniel Sánchez y Sánchez, Director de Incidencia en Sector Privado de Reforestamos México.


Con el 2020 llega el primer corte de caja para evaluar el avance de los compromisos hechos por gobiernos nacionales, estatales, empresas y pueblos indígenas para detener la deforestación, especialmente en países tropicales. Ejemplo de estos compromisos son la Declaratoria de Nueva York sobre Bosques y el Foro Mundial de Bienes de Consumo (Consumer Goods Forum), para lograr la cero deforestación en el año 2030.


Gracias a estos movimientos y compromisos voluntarios, la atención hacia el cuidado de los bosques ha ido en aumento. Un reciente estudio realizado por la organización Forest Trends (Corporate Commitments to Zero deforestation: Company Progress on Commitments that Count), identificó a 484 empresas globales que hasta el 2019 han realizado compromisos para detener la deforestación, o bien, para asegurar la sustentabilidad de productos agropecuarios con alto riesgo de impactar negativamente en los bosques y sus habitantes, por ejemplo, el aceite de palma, la soya, la carne de res, la madera y el papel.


Sin embargo, el auge de compromisos no ha sido acompañado de la creación de estrategias, herramientas o metodologías para ejecutarlos y dar transparencia al seguimiento de las acciones y metas específicas. Del mismo grupo de empresas identificadas en la investigación, únicamente 21 cuentan con reportes públicos sobre sus progresos.



A nivel territorial, el estado actual de los bosques refleja la falta de estructura y organización para materializar estas intenciones para detener la deforestación. Paradójicamente, la pérdida global de bosques ha aumentado 43% en los últimos cinco años mediante la pérdida promedio de 26 millones de hectáreas anualmente. Los casos más recientes de la alta vulnerabilidad de los bosques son los recientes incendios ocurridos en el Amazonas y en el Congo para abrir nuevos espacios para la agricultura y ganadería.


Todo esto pasa al mismo tiempo en que la Organización de las Naciones Unidas ha decidido declarar a la siguiente década (2021-2030) como el decenio para la recuperación de los ecosistemas como una solución para combatir el cambio climático, asegurar la provisión de alimentos, de agua y proteger la biodiversidad.

En México, nuestra realidad es similar al del resto del mundo. Perdemos alrededor de 250 mil hectáreas al año, de acuerdo con la Comisión Nacional Forestal, y contamos con información poco clara y transparente sobre las estrategias gubernamentales y del sector privado para enfrentar esta problemática.

En el lado positivo, también hemos respondido a la tendencia global en cuanto a compromisos y movimientos voluntarios para combatir la pérdida de bosques y otros ecosistemas, ejemplo de ello es la creación de la Alianza Mexicana de Biodiversidad y Negocios (AMEBIN), en la cual alrededor de 30 miembros -entre empresas, organizaciones ambientales y agencias de cooperación internacional- colaboran desde el 2017 para buscar formas en que el sector privado realice acciones para impactar positivamente en el medio ambiente desde sus modelos de negocio y sus estrategias empresariales internas y externas.


Reforestamos tuvo el privilegio de coordinar esta Alianza durante los dos primeros años, en los cuales aprendimos mucho sobre el reto que significa promover y aumentar la conciencia ambiental entre el sector empresarial desde una perspectiva de negocio. La tarea representa un gran compromiso con el proceso ya que exige redefinir creencias y paradigmas, apertura al diálogo, aprender nuevos lenguajes y contar con una alta resiliencia ante la percepción y sentimiento de fracaso a causa de la lentitud para ver resultados tangibles.


Una de las acciones específicas que realizamos entre Reforestamos, la Agencia Alemana de Desarrollo (GIZ) y cinco empresas (Bimbo, Banorte, Citibanamex, Protek y Walmart) es aplicar una metodología, llamada “Protocolo de Capital Natural” que ayuda a que las empresas identifiquen sus mayores impactos y dependencias en la naturaleza y con base en ello definan riesgos y oportunidades ligados a éstos para finalmente valorizarlos y monetizarlos de forma que facilite su incorporación en la toma de decisiones.


El uso de esta metodología ha ayudado a otras empresas, como Kering, a enfocar mejor su conciencia ambiental y realizar acciones de mayor relevancia para su negocio en comparación con las actividades convencionales que normalmente se realizan, como el cambio a focos ahorradores en oficinas o la disminución de uso de papel, por ejemplo.


A medida que entramos en la transición hacia la nueva década del siglo XXI, Reforestamos sigue enfocado en caminar junto a empresas del sector privado para seguir aumentando su atención hacia el cuidado de los bosques y explorando colaborativamente en la búsqueda de soluciones y creación de casos que sirvan de ejemplo e inspiración para que más empresas, gobiernos y gente se sume en la meta de detener por completo la deforestación para el año 2030.

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