Responsibility has a second name

7 junio, 2019

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During our visit to Ejido Noh-Bec for the Diseños del Bosque project, we met Nicolás, who looks younger than he really is. It even surprised us to see him come out from under the board where the sawdust falls after the rhythmic and unique cut of the saw. His job is to load a wheelbarrow with the sawdust and take it to dumps about 10 meters from the wood cutting area.

He is thin and somewhat reluctant to talk; however, he confessed that he is 17 years old and works there with complete authorization from his parents. His moment of greatest honesty was when he told us that he is in the sawmill because he didn’t like studying and preferred to work rather than being lazy. His youth stands out among his other colleagues, and they consider him mature for the decision he made to start working in the sawmill. With this position, he can move up to another one because it is the first one where everyone practices as they have no experience in the sawmill.

With a little shyness, he allowed us to capture him in an image. He didn’t stop for long and continued on his way, running like a child after a ball. Perhaps his youth will drive him to great adventures because he is already responsible.

La responsabilidad tiene un segundo nombre

7 junio, 2019

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En nuestra visita al Ejido Noh-Bec, para el proyecto Diseños del Bosque, nos encontramos con Nicolás, quien luce más joven de lo que realmente es, inclusive nos causó asombro verle salir debajo del tablero en donde cae el aserrín que queda tras el corte único y cadencioso de la sierra. Su trabajo consiste en cargar una carretilla con el aserrín y llevarlo hasta unos vertederos como a 10 metros del área de corte de la madera.

Es delgado y algo reacio para platicar, sin embargo, nos confesó que tiene 17 años y trabaja ahí con completa autorización de sus padres. Su momento de mayor honestidad fue cuando nos contó que está en el aserradero porque no le gustó estudiar y prefería trabajar a andar de vago. Su juventud sobresale entre sus demás compañeros y le consideran maduro por la decisión que tomó de empezar a trabajar en el aserradero. Con este puesto puede escalar a otro porque es el primero en donde todos practican al no tener experiencia en el aserradero.

Con un poco de timidez nos dejó capturarle en una imagen. No se detuvo mucho tiempo y siguió su camino corriendo como un niño tras una pelota. Quizá su juventud lo impulse a grandes aventuras, pues responsable ya es.