It was legal!

20 diciembre, 2022

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By Emilio Cruz, Director of Advocacy Alliances at Reforestamos México.

The phrase “¡Fue Legal!” (In english “It was legal!”) reflects that most people have a notion of what legality is. We say it when we win a game, acquire something, or simply to affirm that what we obtained was thanks to our own merits.

Without overanalyzing, the phrase reaffirms that something happened in compliance with certain rules that make the achievement or acquisition unquestionable. We would love for every time someone purchases a wooden piece of furniture, a chair, table, bookshelf, desk, or even wooden shovels to confidently say, “¡Fue Legal!” (In english “It was legal!”).

The reality is, it’s not that simple to ensure that something made of wood comes from forests with authorized forest management. What makes it so complicated? There are several factors.

The first is related to the widespread perception that cutting down trees is bad. If the driver of a truck transporting logs were to say,“¡Fue Legal!” (In english “It was legal!”) most likely, we wouldn’t believe them and might even look at them incredulously.

Forest policy is based on the principle that the most important thing is to conserve forests, and logging puts them at risk. Therefore, anyone daring to cut down trees must comply with a long list of requirements and procedures.

Another relevant factor is that the commercialization of goods like wood is governed by principles from Roman times. It is assessed based on the quantity of wood passing through the roads. Essentially, permits, regulations, and taxes are determined by the material taken from the forest. Nowadays, we have the technology to evaluate how well forest lands are left, rather than focusing solely on what is obtained from them.

The change in paradigm should be about how the forest is left, not just what is taken from it. With satellite images and monitoring, we can assess the quality of forest resource management.

Among the factors complicating the assurance of the legality of forest resources is the use of paper. Literally, to transport logs from the forest to the sawmill, a special form is required. Another type of form is needed to transport the boards from the sawmill to the factory or lumberyard. These forms are made of special paper with security locks, and producers have to obtain them from the nearest office of the Ministry of the Environment, which, in some cases, may be more than 10 hours away.

In some countries, such as Guatemala, they utilized technology to eliminate the need for such paper. Now, participants in the forest value chain can print the required permits, including a QR code ensuring the legality of the material’s transportation by incorporating all necessary public information.

So, for someone selling wooden furniture to confidently say, “¡Fue Legal!” (In english “It was legal!”), they need to prove that their suppliers, manufacturers, and sellers complied with a long list of requirements, which may not necessarily be reflected in the invoice or purchase receipt.

What Does Reforestamos Propose?

Reforestamos’s approach to strengthening the legality of wood is to promote the certification of forestry activities. This involves specialized entities reviewing company processes to ensure everything is done correctly, particularly under the standards designed by FSC®.

To achieve this, we have two strategies. First, encourage forest owners to establish forestry companies that allow them to responsibly utilize their natural resources, with these companies being certified.

Second, promote the implementation of public policies that facilitate the marketing of certified forest products. This creates incentives for consumers or those seeking to purchase wood or forest-derived products to find it appealing to acquire goods with certification.

Stay tuned to our communication channels and social media for more on this.

¡Fue Legal!

20 diciembre, 2022

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Por Emilio Cruz, director de Alianzas para la incidencia en Reforestamos México.

Frase que muestra que la mayoría de la gente tiene noción de lo que es la legalidad, “¡Fue legal!” decimos cuando se gana en un juego, en el momento que nos hacemos de cierta cosa y se la ganamos a alguien más, o simplemente para reafirmar que lo que conseguimos fue gracias a nuestros propios méritos.

Sin analizarlo demasiado, la frase reafirma que sucedió algo en cumplimiento de ciertas reglas que hacen incuestionable la veracidad del logro u obtención de algo. Y nos encantaría que cada que alguien adquiere un mueble de madera, silla, mesa, librero, escritorio o incluso palitas de madera dijera con esa facilidad “¡ES LEGAL!”.

Pero lo cierto es, que no es tan sencillo asegurar que algo elaborado con madera provenga de bosques con autorización de manejo forestal. ¿Qué lo hace tan complicado? Son varios los factores.

El primero tiene que ver con la percepción generalizada de que cortar los árboles es malo, si el conductor de un camión que transporta troncos nos dijera ¡fue legal! Lo más seguro es que no le creeríamos e incluso lo miraríamos incrédulamente.

La política forestal está basada en el principio de que lo más importante es conservar los bosques y que la corta de los árboles los pone en riesgo, por eso quien se atreva a cortarlo debe cumplir con una larga serie de requisitos y trámites.

Otro factor relevante es que la comercialización de bienes como la madera se rige con principios de la época de los romanos, es decir, se evalúa según la cantidad de madera que pasa por los caminos. Lo que se podría resumir en que los permisos, regulación y gravamen se da por el material que se saca del bosque, cuando actualmente tenemos la tecnología para poder evaluar cómo se dejan las condiciones de los terrenos forestales.

Así, el cambio de paradigma estaría en cómo se deja el bosque, y no en cuanto se obtiene de él. Con imágenes satelitales y monitoreos se puede revisar qué tan bueno es el manejo que se hace de los recursos forestales.

Dentro de los factores que complican asegurar la legalidad de los recursos forestales, es el uso del papel, literalmente para transportar los troncos del bosque al aserradero se necesita una hoja especial, y para transportar las tablas del aserradero a la fábrica o maderería se necesita otro tipo de hoja, las cuales son de un papel especial con candados de seguridad y que los productores tienen que conseguir en la oficina más cercana de la Secretaría de Medio Ambiente, que en algunos casos puede estar a más de 10 horas de distancia.

En algunos países, como Guatemala, hicieron uso de la tecnología para poder dejar de usar ese tipo de papel, y ahora quienes integran la cadena de valor forestal pueden imprimir las hojas o permisos que necesiten, en las que viene un código QR que garantiza la legalidad del traslado de los materiales por que incluye toda la información pública necesaria.

Así que para que alguien que vende muebles de madera pueda decir que ¡Fue legal!, necesita comprobar que sus proveedores, fabricantes y vendedores cumplieron con una larga lista de requisitos, los cuales no necesariamente se ven reflejados en la factura o nota de compra.

¿Qué propone Reforestamos?

La apuesta de Reforestamos para fortalecer la legalidad de la madera se basa en promover la certificación de la actividad forestal, esto es, que instancias especializadas en revisar los procesos de las empresas, aseguren que las cosas se están haciendo bien, particularmente bajo el estándar diseñado por el FSC®.

Para ello tenemos dos estrategias, una es fomentar que las y los propietarios del bosque creen empresas forestales que les permitan aprovechar de manera responsable sus recursos naturales, y que estas estén certificadas.

La otra, es promover la implementación de políticas públicas que faciliten la comercialización de los productos forestales certificados, y con esto, crear incentivos para que quienes consumen o buscan adquirir productos de madera o derivados del bosque encuentren atractivo el adquirir una mercancía que cuenta con la certificación.

Pero de eso escribiré más adelante, así que estate pendiente de nuestros canales de comunicación y redes sociales.